Aprender a soltar

A veces creemos que soltar es perder.

Nos aferramos a personas, a etapas, a versiones de nosotros mismos que ya no encajan… no porque nos hagan bien, sino porque nos resultan familiares.

Pero soltar no es olvidar.
No es dejar de sentir.
Es aceptar que hay cosas que cumplieron su propósito, aunque ya no formen parte de nuestro presente.

Soltar es un acto de amor propio.

Es elegirte incluso cuando duele.
Es confiar en que lo que viene no necesita parecerse a lo que fue.

Y aunque al principio asuste, hay algo que siempre ocurre cuando sueltas de verdad:
empiezas a respirar de otra manera.

“A veces, dejar ir es el primer paso para volver a encontrarte.”

El ruido que no se ve

No todo el ruido viene de fuera.Hay días en los que el mayor caos está dentro de nosotros: pensamientos que no paran, dudas que se repiten, exigencias que no descansan.Y en medio de todo eso, olvidamos algo esencial:no todo lo que pensamos es verdad.Aprender a observar lo que pasa por nuestra mente sin identificarnos con ello es un paso importante hacia la calma.No se trata de apagar la mente,sino de dejar de creer todo lo que dice.Porque cuando dejas de luchar contra tus pensamientos,algo dentro de ti empieza a ordenarse.«“No eres lo que piensas, eres quien observa lo que piensa.”»